
Llegué viviendo, trabajando, aprendiendo, formándome, equivocándome, emprendiendo, acompañando a personas y pasando, yo misma, por unas cuantas crisis de esas que no se cuentan en LinkedIn.
Tampoco llegué de la noche a la mañana.
A Tope con la Vida fue tomando forma con cada etapa, cada trabajo, cada formación, cada equipo, cada cliente, cada persona acompañada y cada situación que me enseñó a mirar siempre un poco más allá.
A lo largo de los años fui sumando experiencia en atención al cliente, banca, hoteles, empresa, formación, orientación laboral, equipos, emprendimiento y mucho desarrollo personal y profesional.
Y aunque mi formación venía del mundo de la empresa, y ahí fue donde empecé, enseguida me di cuenta de que lo que de verdad me interesaba eran las personas. Las personas detrás de los cargos, de los equipos, de los objetivos, de los clientes, de las decisiones y de la presión.
Porque para sacar todo eso adelante necesitamos apoyo y herramientas, no ir tirando a trompicones ni a costa de nuestra salud.
El turismo y el sector hotelero también forman parte de mi historia.
No llegaron por casualidad.
Es un mundo que ya me interesaba antes de empezar mi carrera profesional, y al que quise acercarme desde dentro: trabajando en un hotel y observando cómo se construye la experiencia del cliente y cómo todo lo que ocurre en el equipo afecta a esa experiencia.
Es un sector que nunca he perdido de vista.
No porque sea el único que me importa, sino porque en un hotel se cruzan muchas de las cosas que más me interesan: personas, equipos, comunicación, presión, atención al cliente, detalles, experiencia...
Hay algo muy bonito en el turismo cuando funciona bien: ayuda a que una persona se sienta cuidada, atendida y pueda disfrutar.
Y eso no ocurre solo en la habitación, en la recepción, en el restaurante o en los detalles que ve el cliente. Empieza mucho antes, en las personas que lo hacen posible.
Y ahora, desde A Tope con la Vida,
puedo aportar ahí todo lo que he ido construyendo a lo largo de los años.
Desde 2010 llevo sosteniendo proyectos propios como empresaria y emprendedora.
Han sido miles de horas intentando entender, descubriendo y aprendiendo por qué las personas funcionamos como funcionamos (en la vida y en la empresa, en solitario y en los equipos).
La historia de mi vida: primero la práctica y luego la teoría.
A Tope con la Vida nació de la vida real
No de una teoría bonita

Nació de lo vivido, de lo trabajado, de lo estudiado y de lo que sigo aprendiendo cada día.
De ver empresas por dentro. De formar y acompañar equipos. De tratar con clientes. De emprender. De sostener presión. De equivocarme. De empezar de nuevo. De escuchar muchas historias. De trabajar con personas en momentos muy distintos.
Y de comprobar una y otra vez que entender lo que pasa ayuda, pero que lo que cambia las cosas es empezar a hacer algo diferente.
Porque sí, el papel lo aguanta todo. Lo sabemos.
Pero la vida real no.
Creo que el desarrollo personal y profesional mal entendido y todo el marketing que se ha creado a su alrededor está haciendo mucho daño.

He ido creando mi forma de trabajar con muchas piezas: estudios y experiencia empresarial, gestión de equipos, formación y docencia, orientación laboral y profesional, coaching, gestión emocional, comunicación, PNL transpersonal, trabajo corporal emocional, gestión del estrés, hábitos, coaching nutricional y mucho aprendizaje práctico con personas, grupos, equipos y empresas.
No creo que una sola herramienta sirva para todo y para todos.
Tampoco que haya que complicarlo todo para que parezca profesional o profundo.
Creo que la teoría es fácil. La práctica… no tanto.
Mis valores, mi personalidad y mi determinación también han sido clave para lograrlo.


Nací en Bilbao y me crie entre los montes de Bizkaia, las playas de Cantabria y un pueblecito de Burgos de esos que no salen ni en el mapa. La naturaleza es parte esencial de mi vida.
Soy curiosa, soñadora, intensa, un poco terremoto y de sonrisa fácil. Muy fácil. Cuando me pongo a hablar de algo que me apasiona tengo carrete para rato.
Me encanta el deporte al aire libre, reír, viajar y descubrir lugares nuevos sin prisa. Las personas, la aventura, los juegos de lógica, un libro que me enganche, moverme al ritmo de la música, cantar cuando nadie me oye y las sobremesas largas con amigos.
Adoro esa sensación de emoción y aventura que aparece cuando empiezas algo que no tienes del todo controlado.

No me gustan las aglomeraciones, la burocracia innecesaria, la hipocresía, la rigidez, la incoherencia, la gente borde ni que se confunda la seriedad con la profesionalidad. ¡Una cosa no tiene nada que ver con la otra!
Creo que las etiquetas pueden ayudarnos a entendernos, pero nos limitan cuando las usamos para escudarnos en ellas.
Tengo claro que la vida ya es suficientemente compleja como para ir por ahí fingiendo que somos quien no somos y que podemos con todo.
Me encanta que la vida me sorprenda y creo que lo mejor siempre está por venir.

Mi forma de trabajar tiene mucho (o todo) que ver con mi forma de entender y estar en el mundo
Como ya habrás comprobado, me gusta la claridad, la coherencia, la cercanía, la naturalidad, la práctica, el humor cuando hace falta, la profundidad sin postureo, la profesionalidad sin rigidez y que las conversaciones sirvan para algo.
Mi plan siempre es entender qué está pasando, cuál es la mayor necesidad y encontrar la prioridad para elegir el mejor punto de partida.

