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Disfruto de mi negocio y de mi vida a partes iguales

Pero no siempre ha sido así

En 2014, cuando se abrió ante mí el universo online, estaba desarrollando una nueva línea de negocio dentro de mi empresa. 


Un proyecto muy ambicioso que me ilusionaba y me aterraba a partes iguales.


Y es que las señales ya estaban ahí.


En realidad, siempre están, pero el miedo, y las excusas disfrazadas de razones sensatas, nos hacen ignorarlas la mayoría de las veces.


Incluso a personas tan poco convencionales como yo.


Llevaba casi 6 años con mi negocio y, aunque empresarialmente todo iba genial, estaba acabando con mi vida.

En un intento de salvarla, me volqué en este nuevo proyecto como si no supiera que pintar sobre una pared mojada sin resolver la humedad es una mala idea. Muy mala idea.

El proyecto estaba enfocado en recuperar lo que había perdido, devolverme la ilusión y ayudar a otros profesionales como yo a que no les ocurriera lo mismo.

Pero ignorar la realidad no hace que desaparezca y, si de verdad quieres disfrutar de tu negocio y de tu vida, antes o después tienes que mirarla de frente y tomar decisiones. 

Y eso hice.Y muchas decisiones después, aquí estoy, disfrutando de un negocio y una vida a mi medida.


La teoría es fácil, la práctica no tanto.

Pero antes de seguir, déjame aclarar qué significa disfrutar para mí, porque igual estás pensando que hablo un mundo happy flower donde todo son risas y cuentos de hadas. 

Nada de eso. 

Mi negocio y mi vida, como la de cualquier emprendedor, es como una Spartan Race, llena de obstáculos y retos. Un desafío constante que, aunque a veces parece rozar el masoquismo, lo disfrutas, creces y vuelves a por más.

Disfrutar es dedicar tu tiempo y tus recursos a algo que, para ti, tiene sentido y es importante.

Sí, sé lo que estás pensando. 

Que yo llevo mucho tiempo emprendiendo, que me manejo en este mundo como pez en el agua y que tengo la suerte de dedicarme a algo que me gusta, que tiene sentido y que es importante para mí.

Y yo te digo: 

A emprender se aprende… ¡Yo lo hice! 

Hace 15 años, lo único que manejaba con soltura era el Excel y los programas internos de las empresas para las que había trabajado. 


Hace 10 era prisionera de mi propia empresa que me “obligaba” a ir todos los días a mi oficina a pie de calle para atender a mis clientes.


Ni imaginaba que podía hacer algo mucho más gratificante y sin estar atada a un lugar en el que ya no quería estar. Pero todo el mundo puede formarse para lograrlo ¡Yo lo hice! 


Y, la suerte no llama a tu puerta un domingo por la tarde. La suerte se la crea uno mismo ¡Yo lo hice! 



Decidí crearla y sigo haciéndolo cada día desde entonces.


Pero empecemos por el principio

Las señales que siempre estuvieron ahí… a las que no presté atención...

Desde pequeña he tenido una forma muy personal de ver la vida y nunca he terminado de encajar en ningún colectivo. 


Vivimos en un mundo de etiquetas en el que encajas en alguna de ellas o estás fuera, y estar fuera da mucho miedo.


Así que la gente se esfuerza por identificarse con alguna.


Eres de izquierdas o de derechas, de perros o de gatos, creyente o ateo, de playa o de montaña, seguidor o líder, empollona o divertida, obediente o rebelde, de cine o de teatro, de ciencias o de letras. 


A mí me encantaban las mates, la física, la biología, la geología y la bioquímica, pero también el lenguaje, la geografía, la filosofía, la psicología, el deporte y las artes escénicas.


Con este panorama, mi adolescencia fue dura y escoger carrera complicado.


Tal vez con otro sistema universitario podría haber elegido los ingredientes y hacer el cóctel a mi medida, pero… el sistema español es como es.


La universidad fue una gran decepción. Saqué buenas notas, pero no aprendí (casi) nada.


La verdadera formación vino después, en la vida “real”.


“Los títulos no garantizan lo que sabes y no definen ni quién eres ni lo que puedes hacer”



Primero la práctica y después la teoría

La historia de mi vida

Reconozco que no es el camino más fácil, ni el más corto, pero creo que sí el más efectivo.

Requiere determinación, coraje y ganas.

Todos ingredientes fundamentales para emprender (sin saberlo ya apuntaba maneras). 

He tenido miedo muchas veces (como todos), pero nunca me había paralizado… hasta que lo hizo. 

En 2008, asqueada con sus valores (o falta de ellos) e indignada por el trato que me daban, dejé la que sería mi última experiencia laboral por cuenta ajena. 

Hacía unos meses, apostando por una vida más equilibrada entre lo personal y lo laboral, había dejado un trabajo que adoraba en una multinacional donde tenía gran proyección de futuro, para empezar en esta otra.

Fue una experiencia breve pero cambió el rumbo de mi vida para siempre.

El nivel de ansiedad que viví allí me dejó totalmente perdida y, (casi) sin darme cuenta, ni tiempo para aclarar las ideas, me convertí en emprendedora.  

Aprendí a emprender y una nueva profesión a marchas forzadas, y en menos de 4 años duplicamos la facturación.



Tenía un negocio que iba bien (muy bien), que no paraba de crecer y en el que yo marcaba las reglas.

Suena bien, ¿verdad? 

Pues se convirtió en una pesadilla de la que no sabía salir. Me convencí de que lo tenía bajo control y que aquella situación tenía fecha límite.

De nuevo estaba negando las evidencias.

Era esclava de un negocio sólido y rentable que hacía bien, pero al que no le encontraba sentido. En un sitio en el que no quería estar, con personas que no quería estar y haciendo algo que no me aportaba nada más allá de una estabilidad económica.

Mi vida era todo lo contrario a lo que yo soy.

Esto es lo que pasa cuando sueltas las riendas de tu vida y te dejas arrastrar por un negocio que no está diseñado acorde a ti.


Me lancé a emprender en un momento de confusión,

sin planearlo y sin pensar lo que quería.

No seguí los pasos…y lo pagué muy caro

En 2012 la situación se hizo insostenible y colapsé. 

Tras el susto, me concentré en lo que quería, tomé decisiones, puse los puntos sobre las íes y comencé con el proyecto que te contaba al principio.

Pero como te decía, pintar sobre una pared mojada no resuelve la humedad.

La intención y la idea eran buenas, la forma de ponerla en práctica no tanto.

Y ahí es donde te contaba que el miedo me paralizó por completo.

Era nuevo para mí (no el miedo, sino la parálisis) y no sabía cómo gestionarlo ¡no entendía nada!

Era una mezcla de pánico, angustia, ansiedad, incapacidad, soledad, oscuridad… ¡No me reconocía!

Busqué ayuda en todos lados pero nadie parecía saber hacerlo. 

Después descubrí que fue resultado de un estrés descontrolado arrastrado durante más tiempo de lo humanamente posible.

Y es que para comprender lo que ocurre, o lo conoces de antemano para poder identificarlo y gestionarlo, o tienes que salir de la espiral en la que te has quedado atrapado para poder comprenderlo y darle la vuelta.

A partir de entonces, aprender todo sobre el estrés y su gestión se convirtió en mi (obsesión) prioridad.

Eso me llevó a convertirme en experta en la materia y a ayudar a miles de personas que batallan con el estrés en su vida que, como yo en su día, tampoco encontraban respuestas ni ayuda.

Esa pasión/misión me llevó a organizar la cumbre virtual “Lidera tu estrés, disfruta la vida”, en la que más de 5.000 personas se dieron cuenta de que el estrés no es su enemigo y que no se trata de evitarlo, sino de entenderlo y aprender a gestionarlo para convertirlo en su aliado.

En 2016 tomé la mejor y más difícil decisión de mi vida

Renuncié a mi empresa (incluyendo el proyecto que estaba desarrollando) y me centré en recuperar y redescubrir quién era, qué me gustaba y encontrar la respuesta a la pregunta…

¿Y ahora qué?

Sabía que emprender era mi camino, pero no tenía ni idea qué iba a hacer con mi vida. 

Pero tenía una cosa clara…

que pasara lo que pasara, nunca me volvería a embarcar en ningún proyecto que no respetara quién soy y lo que quiero para mi vida.

“Solo” tenía que recordar qué era lo que quería. 

No fue fácil ni rápido, pero encontré la forma de averiguarlo y hacerlo realidad.

¿El resultado?

A Tope con la Vida y El Método Cohete

Ambos nacieron de unir toda mi experiencia y formación con mi pasión y vocación, para ayudar a emprendedores, y personas que quieren emprender, a encontrar su camino y crear un negocio que les haga disfrutar de su vida y de su negocio a partes iguales.



Por si te lo estás preguntando, al final me licencié en Administración y Dirección de Empresas. Me especialicé en fiscalidad y trabajé en banca, pero pronto vi que mis inquietudes iban por otros derroteros.


Hice un Máster en Relaciones Comerciales y Liderazgo y empecé a trabajar formando, liderando y acompañando a equipos para proyectar sus carreras y sueños (sin saberlo, ya hacía sesiones de coaching con ellos).


En 2014, hice un Máster en Administración Electrónica de Empresas para digitalizar mi empresa y el universo online se abrió ante mí.


También soy Máster Practitioner en PNL Transpersonal y formo parte de ICC (International Coaching Community) donde me certifiqué como coach.



Lo cierto es que nunca he dejado de formarme (ni lo haré) y he profundizado en temas como el estrés, la gestión emocional y todo lo que tiene que ver con la psicología y el comportamiento humano así como en todo lo relacionado con los negocios y el mundo online.


Y es que tu negocio solo puede crecer hasta donde tú crezcas.

Por cierto, me llamo Laura,

soy emprendedora desde hace más de 12 años

y me encanta lo que hago.

Porque aunque no ha sido un camino fácil, (y sigue sin serlo), no lo cambio por nada.


Por eso ayudo a otras personas a que descubran si esto de emprender es para ellas o no, y si lo es, a crear un negocio que les haga disfrutar de su trabajo y de su vida a partes iguales.



Miriam Martín

Psicóloga y emprendedora digital

Dani Di Maggio

Coach de transformación interior

El desarrollo personal “mal entendido” y todo el marketing que se ha creado a su alrededor está haciendo mucho daño.

Crea un negocio al servicio de tu vida

Nunca al revés

Pero mi experiencia y mi formación no han sido lo único que han traído mi negocio y mi vida hasta aquí. Mis valores, mi personalidad, mis gustos y mis raíces han sido determinantes para lograrlo.

  • Nací en Bilbao y me crie entre los montes de Bizkaia, las playas de Cantabria y un pueblecito de Burgos de esos que no salen ni en el mapa. La naturaleza es parte esencial de mi vida y nunca me canso de disfrutar de ella.

  • Soy un poco terremoto (hiperactiva), soñadora, de sonrisa fácil y de la que me arranco a hablar tengo carrete para rato.

  • Me encanta el deporte al aire libre, reír, viajar y descubrir lugares nuevos sin prisa. He vivido en diferentes ciudades de España y del extranjero y de todas he aprendido algo valioso.

  • Tantos viajes despertaron mi curiosidad por diferentes culturas, costumbres y formas de pensar… aunque en realidad la curiosidad me viene de serie.

  • Me gustan las personas, la aventura, los juegos de lógica, leer un libro que me enganche, ver una buena peli en el cine, moverme al ritmo de la música, cantar y las sobremesas largas con amigos. 

  • No me gustan las aglomeraciones, la burocracia, la hipocresía, la rigidez, la incoherencia, las alubias blancas, la gente borde, y que se confunda la seriedad con la profesionalidad

  • No tengo color ni comida favorita, depende del momento. Y aunque tengo varios lugares especiales y canciones que me hechizan, tampoco puedo quedarme con uno solo (ni falta que hace).

  • Conozco el estrés y la ansiedad en TODAS sus versiones, y aunque siguen sin ser mis estados preferidos, ya no les tengo miedo.

  • Me encanta que la vida me sorprenda y creo que lo mejor siempre está por venir.